Tenindo el honor de ser Bailli en la categoría de Maitre Rotiseur de la CHAINE DES ROTISSEURS y habiendo sido recomendado entre otros, por el NEW YORK TIMES, LA VANGUARDIA, MEDITERRANÉE MAGAZINE, FUGAS de PORTUGAL, EL MERCURIO de SANTIAGO DE CHILE, GUIA EL PAIS, GUIA MICHELIN, GUIA CAMPSA, LA GUIDE DU ROUTARD, TRAVEL CHANEL (Canal Satélite Digital ), galardonado con la concesión del premio NACIONAL de GASTRONOMÍA en los años 1998, 1999 y 2000. Estando en muchísimas guías a nivel mundial, reconociendo el buen hacer de esta casa, sin olvidar otros galardones recogidos durante toda su andadura. Posee la placa de honor de la Generalitat de Catalunya al mérito al Turismo y la concesión del Premio Nacional de Gastronomía. Josep Maria pertenece también a la Cofradía de l'Arròs del País Valenciá.


Es uno de los restaurantes más emblemáticos de Barcelona y de los pocos que ha sabido, desde su nacimiento en 1903, mantenerse a lo largo de los años y conservar una clientela fiel. A pesar de que durante unos años pareció que perdía el rumbo, en 1994 volvió a recuperarlo cuando Josep Maria García se quedó con él.
Uno ya puede visitar muchos restaurantes e incluso dejarse ver por alguno de nueva apertura que siempre llega a la misma conclusión... encontrar un local donde haya una buena relación calidad/precio no es una tarea fácil.
Es por ello que cuando uno descubre Can Solé no deja de sorprenderse gratamente por su historia, por su calidez y sobre todo por la calidad de su cocina.
El local mantiene el espíritu del año que lo vio nacer: baldosas de la época, mesas de mármol blanco, un mostrador de los de antaño... nada ha sido cambiado ni disfrazado con nuevas tendencias o estilos. El azul de sus paredes recuerda al mar, a ese Mediterráneo al que hace honor la cocina y las fotos que uno encuentra por doquier mantienen la memoria de esa clientela de personajes famosos que han visitado el local alguna vez o muchas. Quizá no pueda ser tildado de fashion o in pero Can Solé no lo necesita. No es un restaurante que tenga que recurrir a una decoración impactante como reclamo. Su cocina, su original ambientación y su excelente servicio son bazas más que suficientes para que uno no sólo se acerque a visitarlo, sino que repita y lo retenga en la memoria.
La prueba más significativa de su calidad es una clientela que se ha mantenido fiel durante años y cuando digo años no me refiero ni a cinco, ni a seis... en este sentido Josep Maria, destaca que en estas mesas se han sentado y siguen, hasta 4 generaciones distintas de una sola familia pasando el testigo entre ellos ya que los bisnietos siguen encontrando los mismos placeres y el mismo buen trato que supieron apreciar sus bisabuelos. Una fidelidad a prueba de bomba. Una muestra más de esto es el hecho sorprendente de que hay algunos clientes que en lugar de telefonear al restaurante para reservar llaman directamente al móvil del propietario. El tiempo ha hecho que se conviertan en amigos.
Para los adictos a las guías podemos decir que Can Solé no sólo aparece en la mayoría de ellas un hecho poco llamativo si tenemos en cuenta que hoy en día se puede comprar todo, sino que también aparece en Zagat, una de las más prestigiosas guías americanas. Y esto si que es un mérito. De igual manera, hace años el New York Times le dedicó un reportaje... por algo será.
Esta resonancia mediática provocada principalmente por el boca a boca obligó a Josep Maria a traducir la carta a varios idiomas, entre ellos el japonés. Esto no significa que sea un restaurante `turístico', sino que se considera una referencia ineludible si se visita Barcelona. Otra señal de calidad.
Los platos que se muestran en la carta del Can Solé responden a una cocina mediterránea, catalana y de mercado. El listón de la calidad está alto y antes de comprar algo que no acaba de ser de su agrado, prefiere excluirlo ese día de la carta. No puede permitirse el lujo de defraudar a los comensales que los visitan habitualmente, algo que no quiere perder de vista. También Can Solé ofrece una gran variedad de sugerencias del día y temporada que Josep transmite de viva voz para aconsejar o asesorar al cliente y cumplir así su principal objetivo: que se coma bien y se disfrute sobradamente en esta casa.
De entre su variada y extensa carta están sus famosos arroces caldosos, las fideuás, las croquetas de jamón y foie, los buñuelos de bacalao con piñones, las emblemáticas sepietas y, por supuesto, sus pescados, mariscos y un exquisito bacalao cocinado de varias maneras. Su filosofía sigue la máxima: "haz lo que te gustaría que hicieran" y es por ello que él trata de ofrecer una buena cocina basada en recetas de siempre, alimentos frescos y servicio impecable.
La carta de vinos cuenta con unas 100 referencias especialmente seleccionadas en las que están representadas casi todas las DD.00 españolas en las variedades de tintos, rosados y blancos desde cosecheros, crianzas, reservas y grandes reservas, hasta cavas y champagnes.
Tanto esfuerzo tiene siempre su recompensa y es por ello que en su haber posee la placa de honor de la Generalitat de Catalunya al mérito al Turismo y la concesión del Premio Nacional de Gastronomía. Josep Maria es miembro de la Chaine des Rotiseurs en la categoría de Viceconsejero Culinario de Catalunya y pertenece también a la Cofradía de l'Arròs del País Valenciá.
Restaurant Can Solé
c/ Sant Carles, 4 BCN - Tel. 93 221 50 12 - Fax 93 221 58 15
reserves@cansole.cat
Olga Planas, fotografia www.olgaplanas.com